INFANTO-JUVENIL

Dentro de la población más vulnerable se encuentran los niños y niñas; cuando sufren cualquier tipo de trastorno no son capaces de percibirlo y no pueden buscar ayuda por si solos. Por lo que, tanto padres y madres, como educadores, han de estar atentos a cambios de conducta o dificultades del aprendizaje en la infancia.

Los trastornos infanto-juveniles que suelen darse con mayor frecuencia son: trastornos del aprendizaje (dislexia), trastornos de la escritura (disortografia, disgrafia), trastornos del lenguaje, trastornos de conducta (como el trastorno negativista desafiante, el trastorno explosivo intermitente, el control de impulsos…), trastornos de atención con o sin hiperactividad (TDA y TDAH), junto con otro tipo de problemas habituales como: celos, ira, rabia, miedos, fobias, depresión, ansiedad por separación, gestión de emociones, agresividad, problemas con sus iguales y disputas familiares, etc.

El diagnóstico e intervención temprana tanto en niños como en jóvenes es importante para que no se cronifique en el tiempo.

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